Guía de Médicos Veterinarios con Dedicación en áreas específicas
LA SANIDAD ANIMAL COMO BIEN PUBLICO

Cuando la sanidad animal sea tomada como un bien público

Los brotes de Gripe Aviar en Estados Unidos y Taiwán, y los brotes de Triquinosis en nuestro país, indican que, en la mayoría de los países, ni las autoridades de sanidad animal ni de salud pública,  han comprendido que se debe comenzar a pensar en “Una Sola Salud”.

La mayoría de las enfermedades emergentes aparecidas en los últimos años son de origen animal con potencial zoonótico. Ni el conocimiento disponible, ni las alertas, ni los cambios en los sistemas productivos a nivel global, parecen poder modificar la concepción limitada que se tiene de la sanidad animal.

El 3 de enero, el Gobierno de Estados Unidos confirmó la presencia de Influenza Aviar de Alta Patogenicidad (IAAP) del subtipo H5N2 en Benton County, Washington. Por su parte, el día 9 de ese mismo mes, en el sur de Taiwán se sacrificaron 120.000 pollos, ante el descubrimiento de un brote de gripe aviar del mismo virus. Podemos sumar a esta información, que Canadá registró un brote de Gripe Aviar del virus H5N2 en una granja de pavos en la provincia de Columbia Británica, en la India se declaró uno brote del virus H5N1 en aves de corral y, por último,  en Holanda otro del virus H5N8 en aves domésticas.

Hablamos de  una infección por gripe en las aves. El virus que causa la enfermedad puede mutar de manera que se puede propagar a los seres humanos. El primer brote de este tipo, estuvo ligado a los pollos y se reportó en Hong Kong en 1997 y desde ese entonces, ha habido casos en humanos (H5N1) en muchos países.

La Organización Mundial de la Salud (OMS 2005) ha alertado, en su momento, sobre el riesgo substancial de una pandemia ((brotes que afectan a gran parte del mundo) de gripe  aviar en un futuro cercano, con la máxima probabilidad de que derive del tipo de Gripe Aviar H5N1. La aparición de epidemias de gripe aviar hiperpatógena en las aves de corral como el A (H5N1) puede tener graves repercusiones en la economía local y mundial, así como en el comercio internacional (…) El control de la enfermedad en los animales es la primera medida para reducir el riesgo para el ser humano.”. Pese a las alertas previas y a las precauciones que se están tomando por los brotes presentados,  se tiene el conocimiento de que esta enfermedad se está extendiendo peligrosamente entre los continentes.

En Argentina, los recientes casos de triquinosis en Pehuajó despertaron el alerta sobre las falencias en el sistema de control bromatológico. Los primeros afectados se detectaron inmediatamente después de las fiestas  y con el pasar de los días se confirmaron, al menos, 145 personas intoxicadas debido a la ingesta de chorizos contaminados. El municipio clausuró el establecimiento en el que se comercializaba la mayoría de los chacinados ya que no contaba con la habilitación correspondiente. La triquinosis, como se ha informado reiteradas veces, se contrae por el consumo de carne de cerdo inadecuadamente cocida o chacinados sin el control bromatológico respectivo, como tal es el caso de Pehuajó. Ésta  continúa siendo una las enfermedades más extendidas en nuestro país debido, además, a una impronta cultural de consumo de este tipo de chacinados.

Al respecto, el Colegio de Veterinarios hace su aporte brindando una serie de consejos a la hora de consumir este tipo de productos:

  • Consumir carne de cerdo y derivados frescos y bien cocidos.
  • Se debe tener en cuenta que salar o ahumar la carne no es suficente para matar al parásito, como tampoco darle cocción en el microondas.
  • Adquiera productos de origen porcino (como jamón, panceta, longaniza, chorizos) solamente en comercios habilitados, verificando en la etiqueta que hayan sido elaborados por empresas autorizadas y contengan la certificación de los organismos correspondientes. No consuma alimentos de origen desconocido.
  • Si realiza faena domiciliaria para autoconsumo, es fundamental realizar un análisis de una muestra de carne antes de consumirla. Debe llevarse a un laboratorio para ser analizados por una técnica denominada Digestión Artificial que detecta la presencia de larvas de Trichinella spp.

 

Las medidas tomadas con respecto a la sanidad y la seguridad alimentaria de origen  animal continúan siendo, aquí y en otros países, escasas y limitadas. Los casos presentados más arriba y la reciente emergencia de varias de estas zoonosis a nivel global deben conducir a un cambio de concepción respecto de la sanidad animal: debe ser un bien público a nivel mundial.

El Colegio de Veterinarios de la Provincia de Buenos aires ha expresado, constantemente,  que el camino hacia el cambio será un proceso complejo, pero no se iniciará si se continúa haciendo lo mismo que hasta ahora. Se necesita la participación de todos los estamentos del Estado, de las instituciones educativas, del sistema sanitario, de los profesionales veterinarios y de la comunidad en general. También ha expresado su firme adhesión a la visión (traducida en estrategias locales, regionales, nacionales y globales) de “Una Sola Salud”, propuesta por los Organismos Internacionales de sanidad animal y salud, en la que la presencia de los servicios veterinarios debe estar presente  como una prioridad, no sólo en el diseño de las políticas sino también, en el de inversiones públicas. 

El abordaje de estas problemáticas debe ser una interrelación de todas estas áreas y actores. Pero además, se debe comenzar a entender que la salud de los animales y su bienestar, es fundamental para preservar la salud humana, para concientizar a las

 

comunidades en base a la prevención y formarlas e informarlas en materia de salud, para contribuir a los cambios estimados en el aumento de la población mundial y a la adaptación de los sistemas productivos de todos los países. Este aspecto es fundamental ya que el alcance de alguna epidemia puede afectar, incluso, al comercio internacional.

Debe atender, también, a las  enfermedades emergentes y re-emergentes producto del cambio climático (y de la deficiente vigilancia epidemiológica) y a la preservación de los ecosistemas. Es por eso que la sanidad animal debe ser un bien público: una mirada integral de salud que tenemos al alcance de la mano.  Cuando la sanidad animal sea tomada como un bien público vamos a dejar de preguntarnos por qué siempre recaemos en la misma historia.

 

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