Guía de Médicos Veterinarios con Dedicación en áreas específicas
Trabajar en una isla

Trabajar en una isla

Eduardo Mateos MV

Las vueltas de la vida han hecho que cierto día, un grupo de investigadores me contactaran para una tarea poco habitual para mi: anestesiar lobos marinos salvajes con anestesia inhalatoria

Cuando empecé con esto de la anestesia no imaginaba los vericuetos en los que me vería envuelto.

Soy un simple tipo de ciudad, me gusta la comodidad, la cena con amigos, un vino para compartir. Las vueltas de la vida han hecho que cierto día, un grupo de investigadores me contactaran para una tarea poco habitual para mi: anestesiar lobos marinos salvajes con anestesia inhalatoria. Viviendo en Mar del Plata, mi experiencia en Lobos Marinos era muy amplia, tenemos 2 lobos marinos enormes, de piedra, en la playa  Bristol de mi ciudad……. eso es todo. Para colmo de males, el lugar donde había que viajar era una pequeña isla 12 km al este de Punta del Este donde antiguamente se faenaban lobos marinos para obtener grasa entre otros productos. En esa isla de 900 x 700 metros solo hay 1 faro, dos efectivos militares que lo mantienen, viejas construcciones de la antigua factoría, 1 lobero (persona que cuida las viejas instalaciones) y 400.000 lobos marinos (de uno y dos pelos).

Como no conseguían quien hiciera ese trabajo (el colega que me precedía –de USA-se acababa de jubilar) me ofrecieron la posibilidad de ir. Así es que me dediqué a estudiar en el lapso de unos pocos días todo lo posible del tema (que no abunda) tratando de recabar la mayor información posible de fisiología de estos animalitos.

Fue así que emprendimos el viaje.

Colectivo a Bs. As donde nos juntamos con gente de USA y Japón (tuve que sacar a la superficie mis pobres (muy pobres…diría que indigentes) conocimientos de inglés y mi amplitud de vocabulario en Japonés…….. Buque hasta Montevideo donde se nos juntan los hermanos charrúas y una colega Brasilera. A los dos días combi hasta Punta del Este.

Al llegar allí embarcamos en una lancha (para los más viejos, una lancha muy parecida al SS Minnow que comandaba “El Capitán” en la “Isla de Gilligan”) que nos trasladó a los cerca de 20 personas hasta la Isla de Lobos. Tuvimos que realizar 3 viajes por la cantidad de  equipos y personas que había que llevar.  Tras casi 1 hora de viaje arribamos al antiguo muelle destruido por un temporal hace años. Por eso, para desembarcar hicimos trasbordo a un zodiac que nos acercó a la playa (playa de los solteros ya que allí se juntan los lobos machos jóvenes que no consiguieron pareja) con la inmensidad de equipos que llevábamos (tubos de oxigeno, termo de nitrógeno, equipos electrónicos, comida para 2 semanas para 20 personas, etc.)

Apenas llegados organizamos en donde dormir cada uno. Me tocó compartir aposentos con un estadounidense y un japonés……dada mi limitación idiomática el lector podrá deducir  que no tuvimos tertulias de charlas profundas.

Luego, a manera de bienvenida se organizó un excelente almuerzo de camaradería. La consigna era que todos cocináramos una vez durante la estadía, por lo que comencé a sentirme a mis anchas (para los que no me conocen, la cocina es una de mis grandes pasiones). Las tareas de limpieza las realizábamos absolutamente todos sin distinción de ninguna clase.

 Al otro día se organizó un simulacro para determinar roles y modalidad de trabajo. Una vez  organizada la logística, adaptamos el galpón donde se guardaban los botes como sala de trabajo y a la mañana siguiente comenzamos la tarea. Bien temprano se salía en busca de los animales, los cuales permanecían en un  gran corral hasta el momento del trabajo. Eso permitía su tranquilización y llegar al evento anestésico con la mínima cantidad de catecolaminas liberadas, evitando el stress prequirúrgico y sus posibles consecuencias indeseables. En el corral se evaluaba el estado físico de los mismos descartando aquellos animales que considerábamos superiores a ASA 1 desde el punto de vista clínico

Luego se los colocaba en una gran caja negra construida para realizar ciertos estudios y después de unas horas dentro de esa jaula y, ya calmado el animal, lo sujetábamos con una jaula ideada para la tarea, para inducir la anestesia con isofluorano a través de una gran mascarilla.

Ya anestesiado e intubado el paciente, daba lugar a que el grupo de investigadores comenzaran su trabajo.

Tomaban datos, medidas, peso, utilizando decolorante de pelo se los marcó para ser identificados a distancia, se les fijaron al pelo posicionadores, cámaras y  otros aparatos extraños para un simple anestesista veterinario de ciudad. Se sacó sangre, bigotes etc para diferentes estudios. La idea era aprovechar al animal anestesiado para sacarle la mayor cantidad de datos posibles sin producirle stress ni daño.

Tuve la suerte de realizar, entre las tres campañas a las que fui, más de  40 anestesias a Lobos Marinos de 1 pelo (Otaria Flavescens) y Lobos Marinos de 2 pelos (Artrocephalus Australis).

La experiencia fue extremadamente provechosa  desde el punto de vista profesional. Allí vivimos 20 personas diferentes en todo sentido, con luz unas 3 horas al día, con frio ambiental pero con calor humano. Duchándonos 20 personas con un único calefón a gas de muy poca capacidad. Tuve la oportunidad de complementar mi trabajo con profesionales de distintas áreas, personas con doctorados, post-doctorados, investigadores etc. Con loberos cuya experiencia de vida frente al mar me fue profundamente enriquecedora. Con los guardias del faro, militares de alma (que me permitieron disfrutar de una vista increíble desde lo alto del faro, y me enseñaron su historia).

Pero sin lugar a dudas, lo que más me impactó fue trabajar con gente tan distinta, de diferentes países, diferentes culturas. Compartir las 24 hs durante 2 semanas, con ellos, con sus anécdotas, con sus experiencias de vida. Me impactó despertarme a la noche con la única iluminación de las estrellas y, cada 6 segundos, la luz del faro que marcaba la silueta de la isla. Me agradó disfrutar un “medio y medio” (bebida uruguaya) con mis compañeros. Fue un placer impensado tomar unos whiskys importados (de un tal Juancito caminador, para los entendidos) con los loberos, las bombas de crema que prepararon, las pizzas amasadas, las comidas típicas de uruguay (¡los chivitos!) el afecto, la amistad nueva, la camaradería.

Se hicieron 3 campañas y en la última me tocó cumplir mis primeros 50 años en la isla. Va a ser un gran placer formar parte del staff en futuras campañas donde la magia de la soledad pasa, paradójicamente por estar acompañado de personas tan diferentes y enriquecedoras.

            Si algún colega está interesado en los detalles técnicos (para quienes no hagan anestesia quizás les resulte cansador el tema) puede comunicarse a mi mail particular

 

Eduardo Mateos MV

Anestesiología y Medicina del dolor

anestesistaveterinario@gmail.com

www.facebook.com/Anestesiologia.Veterinaria

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Ficha técnica:

Inducción: isofluorano al 5% . FGF  10 litros/min.

Se usó TET de entre 10 a 24

Volumen tidal 10-15 ml/kg

Intercambio alveolar con un 46% del volumen inspirado.

Monitorización manual: estetoscopio esofágico, TLLC, intensidad de pulso, FR, amplitud respiratoria, FC, reflejos, rotación anteromedial ocular, etc.

Monitorización electrónica: ECG, FR, Oximetria, FC, Tº, entre otros parámetros

Patrón respiratorio normal, apnéustico. Al entrar en plano anestésico patrón respiratorios sinusoidal.

Via venosa en aletas con catéter 14 G a 20 G

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